El bloque 1010, de 47 m2, es construido a lo largo de todo Chile, durante los años 1966 y 1977, convirtiéndose en la tipología de vivienda social más replicada en la historia del país. Junto a sus tipologías hermanas, como el 1020 y el 1040, suman más de 369 conjuntos construidos a lo largo de todo Chile, rotuladas bajo la serie A1. Sin embargo, a pesar de su gran calidad, el 1010 no contó con algunas cuestiones vitales para nuestras exigencias contemporáneas, en términos energéticos, urbanos, sociales, etc.

Hemos notado como – salvando consideraciones menores como la inclinación de techumbre- estos se replicaron sin mayores adaptaciones a través de las 7 zonas climáticas chilenas, disponiéndose en orientación oriente/poniente para sus fachadas vidriadas en la mayoría de los casos. Esta decisión, orientada a captar buena iluminación para sus recintos, no consideró a la energía como variable, descuidándose asuntos de control térmico y protección solar. Por otro lado, la implantación urbana de los mismos nunca consideró más criterio que el asoleamiento, convirtiéndose sus espacios comunes en focos de obsolescencia y delincuencia.  Ciertamente, el tiempo no pasó en vano; hoy los bloques A1 requieren ser repensados en el marco de un cambio generacional y sus exigencias programáticas, además de tomar en cuenta estándares ambientales y sociales que los tiempos reclaman.

Para este caso, hemos trabajado el conjunto “Población El Manzanal” de Rancagua, el cual consta de 41 bloques 1010 organizados en torno a una gran avenida (Avenida Einstein). Si bien esta tipología está presente en todo Chile, se ha escogido el caso de Rancagua por su alto índice de tipologías bajo los 48 m2. Además, la región en la que se encuentra cuenta con la mayor superficie promedio de vivienda social de la serie en todo el país, convirtiéndose en un buen lugar para dar comienzo a un proyecto de reconversión del 1010. 

Propuesta

Se trabaja en torno a una propuesta tipo; adaptable a la totalidad de conjuntos de la serie, en el marco de un proyecto de reconversión de tipologías modernas con potencial de proyectar nichos de desarrollo inmobiliario. La propuesta es desarrollada en detalle para el caso antes expuesto, más, queda a criterio de los lectores imaginar sus posibles variaciones, en las diferentes tipologías de la serie A1.  Hemos desarrollado la propuesta en función de los siguientes criterios:


1_ Criterios de Ampliación: el andamiaje.
El 1010 es el bloque más pequeño de la serie, contando con 47m2 útiles, en el marco de una normativa que hoy exige 55m2 como piso mínimo. Por otro lado, los subsidios detallados para ciudades con prioridad 1 (dentro de los cuáles no se encuentra actualmente Rancagua, pero al cual sin embargo apelamos) cuentan con cifras que coleccionadas bajo un subsidio de tipo colectivo (vale decir, resultado de la suma de los subsidios individuales de cada familia) y considerando una mano de obra y construcción promedio de 15 UF m2, nos ofrecen la oportunidad de ampliar un total de 17 m2 por vivienda. Este aumento se traduce en una extensión de 2 metros a lo largo de las fachadas oriente y poniente del bloque.
Para materializar esta extensión se ha propuesto la adición de una estructura independiente tipo andamio, compuesta por módulos de acero fácilmente transportables, ensamblados en obra y de fácil desarmado. Estos módulos pueden adaptarse también a las tipologías 1020, bajo un criterio de 2.8 metros de modulación. Por otro lado, esta estructura no compromete la vida cotidiana de los residentes, al realizarse su proceso de montado por la cara exterior del edificio. Para el caso de la techumbre, esta se ha pensado como una extensión de la ya existente. Por otro lado, hemos notado como su impecable sistema estructural nos permite prescindir de los antepechos, los cuales, una vez eliminados conforman en conjunto al andamiaje un espacio tipo “planta libre”, flexible a la reorganización según los criterios de la familia o el nuevo residente. Se ha conservado la organización de la planta tradicional (núcleos húmedos, circulaciones) y en base a nuevos criterios de zonificación se han propuesto variaciones que van desde el local-departamento en primer piso, hasta el loft, la vivienda familiar ampliada o la oficina. Esta flexibilidad, sin duda, responde al inminente recambio generacional al que estas tipologías se ven hoy sometidas. 

2_ Criterios de mejoramiento térmico: la cáscara.
Para el caso del 1010, las 4 fachadas se comportaban homogéneamente. Para ello, se ha propuesto un trabajo cuidado de las aperturas (vanos) según la orientación, cuidando la incidencia de radiación solar oriente/poniente. Así, se han propuesto vanos verticales y esbeltos, en razón de un ritmo 1:3 (vano: lleno), variando según orientación. Para la fachada norte se ha trabajado un alero. En sintonía a esto, hemos también propuesto un trabajo de espesores, el cual varía, engrosándose al norte/poniente para efectos de controlar las ganancias térmicas por asoleamiento. Este espesor se encuentra además “calado”, para efectos de controlar el deslumbramiento y la radiación oriente/poniente. En conjunto, vanos y espesores trabajan como una cáscara que protege al bloque de las ganancias y pérdidas energéticas. Por último, es posible también considerar para aquellos vanos abiertos protección solar de tipo celosía móvil vertical/horizontal para poniente/oriente, sin embargo, estos se han dejado a criterio del usuario.

3_ Criterios de mejoramiento del entorno: el tejido.
Para el caso de la Población El Manzanal, se reconoce una organización en cruz, predominando un juego entre llenos/blocks y vacíos/patios. Si bien, se reconoce una zonificación clara del entorno (zonas de estacionamiento definidas, por ejemplo) también se da cuenta del mal uso de los espacios vacíos, los cuales se han convertido en focos de basura, chatarra y desuso. Así, para contribuir al mejoramiento urbano del entorno, se propone el tejido de llenos y vacíos, mediante una estructura tipo parrón, cuya versatilidad le permite adaptarse a diferentes variaciones según orientación o zona (sombreadero, parrón, techo, cerramiento para el  control de los accesos, etc. Esta estructura a su vez enmarca patios temáticos de diferente grado de apertura y uso, tales como patios para el uso privado, jardines de cultivo colectivo, plazas duras, zonas de recreo infantil, etc. Por último, los vacíos de mayor envergadura, presentes en la manzana trabajada se han programado con zonas de uso colectivo como multi-canchas o plazas, las cuales no se encontraban previamente en el sector. Por último, se han agregado intervenciones puntuales como el recambio del alumbrado (por paneles fotovoltaicos), zonas de recolección de residuos, techado de estacionamientos, etc. Más allá de un gran gesto urbano,, se ha optado por valorar la escala y espacios intermedios.

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