Lo contemporáneo no necesita recintos, necesita soportes.
Bajo la actual crisis ambiental y con el interés de mitigar los impactos de la urbanización en los diferentes ecosistemas, proponemos que los campus universitarios puedan ser soportes para una restauración ecológica: El campus regenera biodiversidad al interior de los patios de la manzana, articulando estrategias de restitución y rehabilitación de un ecosistema nativo. Este es conservado a partir de aguas que entran a un sistema, por el cual son recolectadas, remediadas, redistribuidas y posteriormente reutilizadas.
La idea de restauración ecológica urbana se basa en poblar los patios con especies pertenecientes al bosque esclerófilo considerando las zonas de más sol y sombra. Este se sustentará por un sistema de riego conectado a una red de distribución de aguas limpias instalada a lo largo de la manzana. Esta red soporta la vía de alimentación de las especies que se encuentran en los patios y el acondicionamiento de estos, para que los ecosistemas puedan coexistir bajo la condición urbana y climática de Santiago Centro.
Las aguas que viajan por la red de distribución provienen de las aguas lluvias, que son recolectadas por canales en las cubiertas existentes; y de las aguas grises, que son recolectadas de los edificios al interior de la manzana. Estas últimas son sometidas al proceso de purificación fitorremediación para posteriormente ser almacenadas junto a las otras aguas recolectadas en uno de los 19 silos repartidos en los patios del campus. Finalmente, estas entran a la red de distribución, donde son reutilizadas en los patios o en alimentación de acequias para el río.
Como lectura de proyecto aparece una desarticulación de la manzana y se obtiene una nueva noción de esta misma por la incorporación de un sistema que entra y sale de los edificios, no obedeciendo a su organización tipológica, sino que al recorrido del agua que horada un sistema construido llevando a cabo una restitución del tipo ecológica.
Una propuesta de arquitectura que incorpora especies en su interior, contrastando la gran urbanización de la comuna y promoviendo una nueva visión de mundo, origina un concepto de campus que, como establecimiento educacional, impacta en la formación general al enseñar una nueva relación con la ecología y el agua como un recurso escaso.
Esta nueva arquitectura educacional actúa como un laboratorio de futuros posibles y una ficción de recomienzo del mundo que, como alternativa de un nuevo origen, deja al campus como campo de ensayo para abordar una problemática ecológica que aún queda abierta a múltiples soluciones, de si se trata de aprovechar el conocimiento o pasar Del vivero al laboratorio, de la biblioteca de semillas al banco de germoplasma, de la cámara de germinación a los diversos ecosistemas, en un futuro que será tanto diseñado como sembrado y edificado como cultivado.











